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Evangelio del día: Los ángeles nos defienden y la Iglesia los honra

Verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.

Evangelio según San Juan 1,47-51

La grandeza de los Cielos: En aquel tiempo, al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: “Este es un verdadero israelita, en quien no hay engaño”. “¿De dónde me conoces?”, le preguntó Natanael. Jesús le respondió: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera”. Natanael le respondió: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Jesús continuó: “Porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”, crees. Verás cosas más grandes todavía”. Y agregó: “Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Nosotros leemos en el Salmo 8: “Tú has hecho al hombre superior a los ángeles”, y esa inteligencia tan grande del ángel no podía llevar sobre sus espaldas esta humillación, que una criatura inferior fuera hecha superior; y trataba de destruirlo.

Por tanto, Satanás trata de destruir a la humanidad, a todos nosotros. Tantos proyectos, excepto los pecados propios, pero tantos, tantos proyectos de deshumanización del hombre, son obra suya, sencillamente porque odia al hombre. Es astuto: lo dice la primera página del Génesis; es astuto. Presenta las cosas como si fueran buenas. Pero su intención es la destrucción.

Y los ángeles nos defienden. Defienden al hombre y defienden al Hombre-Dios, al hombre superior, Jesucristo que es la perfección de la humanidad, el más perfecto. Por esto la Iglesia honra a los ángeles, porque son los que estarán en la gloria de Dios, están en la gloria de Dios, porque defienden el gran misterio escondido de Dios, es decir que el Verbo ha venido en la carne.

El deber del pueblo de Dios es custodiar en sí al hombre, al hombre Jesús porque es el hombre que da vida a todos los hombres. En cambio, en sus proyectos de destrucción, Satanás inventa explicaciones humanísticas que van, propiamente, contra el hombre, contra la humanidad y contra Dios.

La lucha es una realidad cotidiana en la vida cristiana: en nuestro corazón, en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestro pueblo, en nuestras iglesias… Si no se lucha, seremos vencidos. Pero el Señor ha dado esta tarea principalmente a los ángeles: luchar y vencer. Y el canto final del Apocalipsis, después de esta lucha, es tan bello: “Ahora se ha cumplido la salvación, la fuerza y el Reino de nuestro Dios y el poder de su Cristo, porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, aquel que los acusaba ante nuestro Dios día y noche”.

Hoy, los invitó a

orar a los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael y a rezar esa oración antigua, pero tan bella, al arcángel Miguel

, para que sigua luchando para defender el misterio más grande de la humanidad, que el Verbo se ha hecho Hombre, ha muerto y resucitado. Éste es nuestro tesoro. Que Él siga luchando para custodiarlo.

(Homilía en Santa Marta, 29 de septiembre de 2014)

Oración de Sanación

Adorado Jesús, Tú sabes de qué estoy hecho, cuáles son mis dolencias y aflicciones y los temores que invaden mi alma. Por todo esto, quiero poner todo lo que tengo guardado en mi corazón en la inmensidad del tuyo. Solicito hoy tu asistencia divina para que, con tu bendición, no me permitas caer en desesperaciones ante los momentos y situaciones tensas que escapan de mi control y me llenan de inseguridad.

Te suplico para que me brindes la asistencia celestial de tus santos ángeles para que me acompañen, me bendigan y guíen por caminos de paz, dispersando de mi vida toda ansiedad que no me deja avanzar con valentía. Dame la fuerza y el poder de ser como los ángeles del Cielo, de llevar mensajes buenos y de esperanza a los demás, que lleve siempre palabras de aliento y de fortaleza en un mundo gris y desanimado

Te ofrezco todo mi corazón y quiero amarte con todas las fuerzas que pueda tener en él. Necesito de tu ayuda y quiero sentir tu poder en mí para estar dispuesto a luchar por lograr un mundo mejor, un mundo según tu voluntad.

Hoy, clamo la poderosa intercesión de los santos Arcángeles, Miguel, Rafael y Gabriel para que pueda vencer las tentaciones del enemigo y librarme de todas esas pruebas que me intentan doblegar y perder de vista tu camino. Confió en que Tú me proteges, en que me quieres y me acompañas. Te doy mi vida y mi corazón, quiero vivir lleno de tu Gloria y de tu amor.

Que pueda hoy, por medio de la guía de los Santos Arcángeles, tener encuentros de amor y alegría a través del servicio a los más necesitados. Amén

Propósito para hoy:

Rezar la oración a San Miguel Arcángel pidiendo por la protección del Papa y de la Iglesia ante los ataques del enemigo malo.

Reflexionemos juntos esta frase:

“La paz es don de Dios, pero requiere nuestro compromiso. Seamos gente de paz con la oración y en la acción”. (Papa Francisco)

Evangelio del día: Ser valiente, salir de si mismo y darse a los demás

El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios.

Evangelio según San Lucas 9,57-62

Las exigencias de la verdadera vocación: En aquel tiempo, mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: “¡Te seguiré adonde vayas!” Jesús le respondió: “Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. Y dijo a otro: “Sígueme”. Él respondió: “Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre”. Pero Jesús le respondió: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios”. Otro le dijo: “Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos”. Jesús le respondió: “El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Jesús no tiene hogar, porque su casa es la gente, somos nosotros, su misión es abrir a todos las puertas de Dios, ser la presencia amorosa de Dios.

[…] Seguir, acompañar a Cristo. Permanecer con Él, requiere un “salir”. Salir de sí mismos, de un modo de vivir la fe algo rutinario, de la tentación de ensimismarse en los propios esquemas que terminan por cerrar el horizonte de la acción creadora de Dios.

Dios salió de sí mismo para venir en medio de nosotros, colocó su tienda entre nosotros para traer su misericordia que salva y da esperanza. También nosotros, si queremos seguirlo y permanecer con Él, no debemos contentarnos con permanecer en el recinto de las noventa y nueve ovejas, debemos “salir”, buscar con Él a la oveja perdida, a la más lejana.

Recuerden bien: salir de nosotros, como Jesús, como Dios salió de sí mismo en Jesús y Jesús salió de sí mismo para todos nosotros.

Alguien podría decirme: “Pero Padre no tengo tiempo, tengo muchas cosas que hacer, es difícil”, o “¿qué puedo hacer yo con mi poca fuerza, también con mi pecado, con tantas cosas?”. A menudo nos conformamos con algunas oraciones, con una misa dominical distraída e inconstante, con algún gesto de caridad, pero no tenemos esta valentía de “salir” para llevar a Cristo. (Audiencia general, 27 de marzo de 2013)

Oración de Sanación

Mi Señor, al despertar y tomar conciencia de tu presencia en mi vida, invoco tu poderosa fuerza para que me llenes de tu serenidad y paz para enfrentar todos los retos que hoy me tocará vivir. Te agradezco porque me has regalado tu libertad, me hacerme una persona libre para seguir tus caminos y superar las dificultades y obstáculos cuando voy de tu mano, porque junto a Ti todos mis miedos desaparecen.

Mi Dios, ser discípulo de tu amor, requiere desprendimiento, renuncia y seguimiento fiel. Por eso, en adelante, quiero vivir desprendido de todo, y aunque sé que soy débil, cuento con tu amor de Padre que no me deja abandonado a mi suerte. No quiero volver atrás y retomar lo que he dejado, pues en Ti he encontrado tesoros imposibles de describir, una felicidad indescriptible, un gozo inigualable que conforta el alma y la llena de dicha y prosperidad. Sé que seguirte tienes sus exigencias, pero más allá de eso, hay una gran recompensa: disfrutar de tu amistad, la amistad de un Dios enamorado que ilumina todo sendero y disipa toda tiniebla

Tú eres el Dios de la ternura, mi acompañante eterno, el Dios Padre y proveedor que siempre me espera en la reconciliación para estrecharme en sus brazos amorosos y fundirnos en un regocijo de amor. ¡Cuánto te amo mi Señor! Ayúdame a vivir ese desprendimiento para que, como hijo, pueda glorificarte en mis acciones y proyectos, en mis labios, en mi mente y mi corazón. Derrama tu gracia sobre mí y con la ayuda de los dones de tu Espíritu Santo, guíame por el camino de la verdad y la vida. Amén

Propósito para hoy:

Por amor a Cristo, hoy haré un pequeño acto de caridad a esas personas necesitadas que Dios ponga en mi camino

Reflexionemos juntos esta frase:

“Como el Buen Samaritano, no nos avergoncemos de tocar las heridas de los que sufren; más aún, tratemos de curarlas con obras concretas de amor”. (Papa Francisco)

Evangelio del día: El camino del cristiano no es un camino de venganza

Dios nos guía como un padre guía a su niño: con ternura, con amor, con la caridad… Estamos en su manos.

Evangelio según San Lucas 9,51-56

La venganza es reprochable: “Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: “Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?”. Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo”. Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

Jesús reprocha a estos dos apóstoles, Santiago y Juan, porque querían que bajara fuego del cielo sobre quienes no habían querido recibirle en una aldea de samaritanos. Y tal vez en su imagen estaba el arquetipo del fuego que bajó sobre Sodoma y Gomorra y destruyó todo.

Los dos apóstoles, sentían que cerrar la puerta a Jesús era una gran ofensa: estas personas debían ser castigadas. Pero el Señor se giró y les reprochó: éste no es nuestro espíritu.

De hecho el Señor va siempre adelante, nos hace conocer cómo es el camino del cristiano. No es, en este caso, un camino de venganza. El Espíritu cristiano es otra cosa, dice el Señor. Es el espíritu que Él nos hará ver en el momento más fuerte de su vida, en la pasión: espíritu de humildad, espíritu de mansedumbre.

[…] Nos hará bien pensar en este espíritu de humildad, de ternura, de bondad. Este espíritu manso propio del Señor que lo quiere de todos nosotros.

¿Dónde está la fuerza que nos lleva a este espíritu? Precisamente en el amor, en la caridad, en la conciencia de que nosotros estamos en las manos del Padre.

Como leíamos al inicio de la misa: el Señor nos lleva, nos hace ir adelante, está con nosotros, nos guía.

El libro del Deuteronomio dice que Dios nos guía como un padre guía a su niño: con ternura. Cuando se oye esto, no hay ganas de hacer que baje fuego del cielo. No; no las hay. Viene el otro espírit»: el espíritu de esa caridad que todo sufre, todo perdona, que no se engríe, que es humilde, que no se busca a sí misma. (Homilía en Santa Marta, 01 de octubre de 2013)

Oración de Sanación

Señor mío, abro mi corazón y mi mente en este nuevo día a todas las oportunidades que hoy tienes preparadas para mí. Quiero que tu amor descanse sobre mí y me haga ser capaz de reconocerte en cada acto de bondad. Quiero gozar cada día de la seguridad que me da tu presencia y caminar confiado sabiendo que me llevas por caminos de paz y bendición. Gracias por ese amor tan inmenso que me tienes, un amor que me llena completo de Ti.

Permite que mi alma quede libre de situaciones dolorosas que a veces me hacen perder la razón y tomo acciones equivocadas en base a la ira y al resentimiento. Sólo Tú amor puede ayudarme a superar esas malas emociones. Quiero ser fuerte en la prueba. Eliminar de mi vida todo deseo de venganza que se haya anidado en mi corazón y me hace actuar con impulsividad y egoísmo. Me arrepiento y te pido perdón cuando lo he permitido.

Ayúdame, oh Dios de amor, a corregir mis fallas y defectos. A buscar senderos de luz y ver con claridad que sólo siguiendo tus pasos es que puedo ser útil a los míos y a la sociedad en general. Tú amor todo lo restaura y todo lo hace nuevo. Por eso, ayúdame a sanar mis dolencias, todo aquel daño que otros han causado en mí, de manera que pueda al fin, ser un reflejo de tu compasión.

Permíteme, Señor de mi vida, crecer en la esperanza de tu amor, crecer sin odios, sin vacíos y vivir mi vida libre de la atadura del rencor y el deseo de venganza. Gracias por cuidarme, por consolarme en mis flaquezas. Todo te lo entrego. Renueva, sana e ilumina mi vida y hazme sentir liberado y amado en Tu corrección. Amén

Propósito para hoy

Hoy, tomaré conciencia de cada uno de mis actos pasados y  pediré perdón a Dios por aquellos momentos en que he sentido ira y deseo de venganza hacia mi prójimo

Reflexionemos juntos esta frase:

“A veces nos encerramos en nosotros mismos… Señor, ayúdanos a salir al encuentro de los demás, a servir a los más débiles”. (Papa Francisco)

Evangelio del día: Con un corazón de niño estás más cerca de Dios

El que recibe a este niño en mi Nombre, me recibe a mí y recibe a aquel que me envió.

Evangelio según San Lucas 9,46-50

La verdadera grandeza: En aquel tiempo, a los discípulos se les ocurrieron preguntarle a Jesús quién sería el más grande. Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, tomó a un niño y acercándolo, les dijo: “El que recibe a este niño en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el más pequeño de ustedes, ese es el más grande”. Juan, dirigiéndose a Jesús, le dijo: “Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre y tratamos de impedírselo, porque no es de los nuestros”. Pero Jesús le dijo: “No se lo impidan, porque el que no está contra ustedes, está con ustedes” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Jesús enseña a los apóstoles que hay que ser como los niños. Los discípulos discutían acerca de quién era el más grande entre ellos: había una disputa interna… el afán de hacer carrera, ¡eh! Estos que son los primeros obispos tenían esa tentación de hacer carrera. “Eh, yo quiero llegar a ser más grande que tú…”

No es un buen ejemplo lo que hacían los primeros obispos, pero es la realidad. Y Jesús les enseña la verdadera actitud, la de los niños, la docilidad, la necesidad del consejo, la necesidad de la ayuda, porque el niño es, precisamente, el signo de la necesidad de ayuda, de docilidad para ir hacia adelante… Éste es el camino. No quien es más grande.

Los que se acercan a la actitud de un niño están más cerca de la contemplación del Padre porque escuchan con el corazón abierto y dócil al ángel custodio. (Homilía en Santa Marta, 02 de octubre de 2014)

Oración de Sanación

Señor mío, en cada nuevo día que vivo, tu presencia me envuelve, me sana, me da vida, me anima y mueve mi corazón a tener actos de amor a través de la fuerza inspiradora de tu verdad. En tu Palabra siempre encuentro grandes lecciones de fe que me dejan admirado por tu grandeza y tu sencillez. Ayúdame a ser un instrumento tuyo para que los demás también experimenten un poco de tu bondad y tu gracia

Oh mi Dios, dame la fuerza, Jesús mío, para ser un testigo de tus milagros, para hacerte presente en las situaciones de cada día, para pertenecerme menos a mí mismo y a mis deseos humanos y pertenecerle más a tu providencia. Tú muestras tu amor por los enfermos y endemoniados, los sanas y les das nuevas fuerzas dándoles la capacidad de desarrollarse y mostrar al mundo que tu compasión llega a todos sin ningún tipo de distinción

Quiero siempre acudir a Ti con una fe valiente pero humilde, seguro de que me escuchas y me ayudas en lo que necesito para mantenerme firme en mis luchas y valiente para recorrer el camino que me has preparado

Si hay algo que puedo hacer siempre por los demás es orar por ellos. Confiado en esto, te pido por mi familia, sobre todo por aquellos que aún tienen ese corazón duro y no te aman lo suficiente como para acercarse a Ti. Sánalos de su dureza, ten compasión de mí que he sufrido insultos y rechazos de ellos por tratar de acercarlos a Ti. Envía tu gracia para que nos mantengas alejados de los vicios que dañan el alma y crean un abismo de distancia entre tu amor y nosotros. Confío en Ti. Amén

Propósito para hoy:

Voy a pedir la intercesión de María, para que me ayude a renovar mi deseo de ser fiel y perseverante en ese compromiso de oración en el que más fallo

Reflexionemos juntos esta frase:

“En los momentos difíciles de la vida, el cristiano encuentra amparo bajo el manto de la Madre de Dios”. (Papa Francisco)

Mi Testimonio Dr. Gerardo Torres

Una fe que cree, una razón que piensa

La ciencia la Fe y la Razon.
Mi testimonio Genry Batista.
Gran testimonio de vida

La razón, por el hecho de ser un don de Dios al hombre, no puede contradecir jamás a la fe, pues el Creador no puede ir en contra de aquello que ha creado. Querer separar la razón de la fe, sería destruir la esencia misma del hombre. El ser humano es una unidad, un alma que cree y un cuerpo que busca las razones de sus creencias. Ciertamente buena parte de la sociedad se resiste a creer en aquello que supera la esfera de la razón, lo que no se puede comprobar empíricamente.

Una fe aislada no puede ser el único soporte de una religión, de igual modo que una razón encerrada en sí misma no puede soportar a la fe. La inteligencia es una vía que, bien usada, conduce a la trascendencia. En el camino hacia el encuentro del hombre con Dios, la razón no puede ocupar “el puesto”, sino “un puesto” que se complementa con la fe.

La comprensión del sentido de la propia existencia es aquello que hace al hombre más libre, más humano. Gracias a la fe, el hombre puede reenviar más allá todos sus conocimientos adquiridos del contacto con el mundo, pues finalizan en el mismo misterio de Dios.

Esta es la senda natural que sigue toda razón, cada ser humano: de lo exterior hacia el interior; del interior a la trascendencia. Dios ha creado el universo con una recta razón, con un orden magnífico que “permite al hombre descubrir que lo “razonable” va mucho más allá de lo que pueda calcular la matemática, de lo que pueda deducir la lógica y de lo que puedan demostrar los experimentos”, expresaba el Papa.

Esta nueva visión del mundo, penetrada por la Razón divina, es un reclamo que Dios hace al mundo para buscar siempre lo que es recto y bueno para los demás.

Los hombres piden a gritos el don de la paz. Para encontrarla es necesario buscar los medios lógicos, razonables que conduzcan a ella. En este sentido su Santidad subrayaba que “una religión genuina rechaza todas las formas de violencia y totalitarismo; no sólo por principios de fe, sino también en virtud de la recta razón”. Dios, que ha hecho las cosas con un orden, pide al hombre la búsqueda de los medios ordenados que favorezcan la paz. La guerra de ninguna manera podrá ser un camino que conduzca a la amistad de los pueblos porque carga dentro de su vientre el germen del desorden.

Evangelio del día: Conocer a Dios en la victorias y debilidades

Caminando con Jesús aprendemos quién es Él, aprendemos su ciencia, lo conocemos como discípulos.

Evangelio según San Lucas 9,18-22

La profesión de fe de Pedro: En aquel tiempo, Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado”. “Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?” Pedro, tomando la palabra, respondió: “Tú eres el Mesías de Dios”. Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie. “El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Pedro, fue ciertamente el más valiente ese día, cuando Jesús preguntó a los discípulos: Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». Pedro respondió con firmeza: «Tú eres el Mesías». Y después de esta confesión probablemente se sintió satisfecho dentro de sí: «¡he respondido bien!»…

[…] También hoy, escuchamos muchas veces dentro de nosotros la misma pregunta dirigida por Jesús a los apóstoles. Jesús se dirige a nosotros y nos pregunta: para ti, ¿quién soy yo? ¿Quién es Jesucristo para cada uno de nosotros, para mí? ¿Quién es Jesucristo?». Y también nosotros seguramente daremos la misma respuesta de Pedro, la que hemos aprendido en el catecismo: ¡Tú eres el Hijo de Dios vivo, Tú eres el Redentor, Tú eres el Señor!.

[…] Para responder a esa pregunta que todos nosotros percibimos en el corazón, quién es Jesús para nosotros, no es suficiente lo que hemos aprendido, estudiado en el catecismo. Es ciertamente importante estudiarlo y conocerlo, pero no es suficiente. Porque para conocerlo de verdad es necesario hacer el camino que hizo Pedro… Pedro siguió adelante con Jesús, contempló los milagros que hacía Jesús, vio sus poderes. Luego pagó los impuestos, como le había dicho Jesús, pescó el pez y tomó la moneda: vio muchos milagros de este tipo.

Sin embargo, a un cierto punto Pedro negó a Jesús, traicionó a Jesús. Precisamente en ese momento aprendió esa difícil ciencia, más que ciencia, sabiduría de las lágrimas, del llanto. Pedro pidió perdón al Señor.

[…] En los cuarenta días sucesivos, Pedro escuchó muchas explicaciones de Jesús sobre el reino de Dios. Y tal vez estuvo tentado de pensar: ¡ah, ahora conozco quién es Jesucristo!. En cambio, aún le faltaban muchas cosas para conocer quién era Jesús.

Y así, esa mañana, en la playa del Tiberíades, Pedro fue interrogado otra vez. Tres veces. Y él sintió vergüenza, recordó aquella tarde del jueves santo: las tres veces que había negado a Jesús. Recordó el llanto. En la playa del Tiberíades, Pedro lloró no amargamente como el jueves, pero lloró. Y sobre esa frase «Señor, Tú conoces todo, Tú sabes que te quiero» estoy seguro que la pronunció llorando.

[…] Para conocer a Jesús, no es necesario un estudio de nociones sino una vida de discípulo. De este modo, caminando con Jesús aprendemos quién es Él, aprendemos esa ciencia de Jesús. Conocemos a Jesús como discípulos. Lo conocemos en el encuentro cotidiano con el Señor, todos los días. Con nuestras victorias y nuestras debilidades. Es precisamente a través de estos encuentros que nos acercamos a Él y le conocemos más profundamente. (Homilía en Santa Marta, 20 de febrero de 2014)

Oración de Sanación

Señor de mi vida, te confieso como mi Dios y mi Salvador. Deseo vivir tu Palabra y convertirla en un camino de vida para que me haga ver el proyecto que tienes preparado para mí. Tú eres el mesías, el Hijo del Dios vivo, el que todo lo abarca y todo lo puede. Pon tu mano en mi corazón y que se deshagan todas esas malas emociones que no me permiten escuchar tu voz.

Quiero comprender cada palabra que Tú pronuncias, cada gesto de amor con el que obras; pero no quiero comprenderlo sólo con la mente sino también con el corazón.Tú Palabra es poderosa, trae vida y felicidad, por eso te pido que me ayudes a que ella sea el centro de mi todo.

Te pido que me hagas caminar siempre tomado de tu mano, quiero construir mi vida en base al servicio y a la humildad y sobre todo siguiendo tu voluntad. Ayúdame a ser coherente, a vivir centrado en Ti, en tu amor y tu compasión. Te alabo y bendigo todo tu Señorío indiscutible por sobre todas las cosas.

Confío en Ti, en tus bendiciones y en tu presencia divina que me da las fuerzas para renunciar a todo aquello que no me lleva a la felicidad. Ven y sáname con tu Palabra, con la fuerza de tu Amor, con el poder de tu Perdón y con tu abrazo seguro y consolador. Amén

Propósito para hoy:

Hacer una hora de silencio mientras lee pausadamente desde el Salmo 80 hasta el 100, ofreciendo ese acto en reparación contra toda ofensa y destrucción a símbolos religiosos e Iglesias

Reflexionemos juntos esta frase:

“Vivir con fe significa poner toda nuestra vida en manos de Dios, especialmente en los momentos más difíciles”. (Papa Francisco)

 

 

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